14 noviembre 2014

Relato: Cambiante Marianne


Relato para la iniciativa: Cuéntame tu historia.

(Cuéntame tu historia II). 

Esta iniciativa consiste en escribir un relato a partir de la descripción de un personaje propuesto.

El personaje para Cuéntame tu historia II es el siguiente:

Ficha del personaje:
Nombre: Marianne.
Físico: alta, delgada, pelo corto negro.
Edad: 19 años.



Y este es mi relato:

Cambiante Marianne


A través de una conocida red social, encontré al chico perfecto.

Mis padres no querían que insertara una foto mía en mi perfil, pues insistían en que no les parecía seguro y tantas veces me lo dijeron que terminé por hacerles caso y en lugar de mi foto, coloqué una imagen de uno de mis personajes favoritos.

Para mi sorpresa, esto le llamó más la atención al chico porque, por lo visto, seguía la serie de animación en la que aparecía dicho personaje y de este tema precisamente comenzó a hablar conmigo. ¿Qué cómo nos encontramos? Pues teníamos una serie de amigos comunes de nuestra ciudad, en cambio, nosotros nunca habíamos coincidido. Yo supe desde el primer momento cómo era su rostro, él sí que tenía una foto real en su perfil y debo decir que su semblante me enamoró al instante. Sin embargo, me sorprendió que no le diera importancia al hecho de que yo no tuviera una y cuando comenzamos a hablar, ambos congeniamos a la perfección de una forma muy especial.

Con el tiempo, decidimos que era hora de conocernos en persona y aquel martes quedamos en que nos veríamos el domingo. Él seguía siendo desconocedor de mi rostro, pero tampoco me pedía una foto, así que continuamos hablando con total naturalidad y de la manera acaramelada en la que lo hacíamos siempre.

El miércoles, volví a conectarme a la red social y comprobé que había hecho una publicación en su muro. En él colocó la imagen de una actriz de pelo claro y aseguraba que le gustaban las chicas rubias. Enseguida me entró el pánico. El color natural de mi pelo es negro y lo llevaba muy corto. ¿Qué iba a hacer ahora? ¡Él era el chico perfecto! Y yo no cumplía con sus expectativas… Acudí a una peluquería y les pedí que me tiñeran el pelo de rubio. A pesar de la dificultad que entrañó, dio resultado.

El jueves continuamos conversando, yo ya estaba más tranquila con el asunto de mis cabellos y entonces, no sé qué tema nos llevó a hablar sobre el físico y él me comentó que le encantaban las chicas que estuviesen rellenitas. ¡Una vez más se me cayó el mundo encima! Yo soy de complexión delgada… Pero todavía quedaban unos días hasta el domingo. Como una posesa comencé a comer en grandes cantidades con el fin de ganar algo de peso, aunque fuera un poco…

El viernes descubrí que le gustaban las chicas más bien bajitas y resultó ser otro problema, porque tengo cierta altura. Así que enseguida rebusqué en el armario hasta encontrar los zapatos que tuvieran menos tacón.

El sábado me preguntó mi edad. Yo sabía la suya, al igual que yo tiene 19 años, pero mi amiga me contó que dijo en una ocasión que le atraían las chicas mayores… Así que le mentí y le aseguré que tenía 21.

Y por fin llegó el domingo. Llevaba toda la semana preparándome para ese momento, para mi cita con mi chico perfecto. Tenía que estar a la altura, se merecía encontrar reflejada en mí a su chica ideal también. Estaba nerviosa… Tras bajar del autobús caminé durante unos minutos y finalmente, solo tenía que cruzar una calle para llegar a la plaza donde nos habíamos citado.

Cuando alcancé mi destino, aún no estaba… Miré mi reloj. Yo había llegado unos minutos antes, así que me quedé esperando hasta que escuché una voz a mis espaldas:
—¿Marianne?

Debía ser él. Mi corazón comenzó a latir de manera desenfrenada. Solo tenía que girarme para ver a mi chico perfecto.

Sin más dilación, lo hice enseguida. Pero en cuanto le vi, la sonrisa se desvaneció de mis labios. Sabía que era él, pero… no sé… quizás en la foto de su perfil aparecía más favorecido…

Emprendimos un paseo por la ciudad y pronto reparé en que tampoco me agradaba su forma de andar, ni de hablar, ni sus gestos. Le había imaginado de otra forma... Por el contrario, él si parecía bastante emocionado con mi presencia.
   
Al final, no aguanté mucho tiempo. Le comenté que tenía cosas que hacer y en cuanto pude, regresé a casa.

¡Menuda decepción! No volveré a responder a ninguno de sus mensajes.


FIN

ACTUALIZACIÓN 8/9/2015

Este relato ha sido publicado en la antología Mañana a la misma hora
(El Fantasma de los Sueños, 2015).

Más información en esta entrada.

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7 comentarios:

  1. ¡Me ha gustado mucho! He estado bastante preocupada por Marianne todo el relato, porque yo también quería que coincidiera con el chico :( ¡El final ha sido totalmente inesperado! Ha sido genial, gracias por compartir tu talento con nosotras <3 ¡Un saludo!

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  2. ¡Me ha gustado mucho tu historia!

    La verdad es que me da pena que Marianne sea tan indecisa, por decirlo de alguna manera, que no confíe en sí misma tal y como es, y que sea tan superficial, aunque, por otra parte, me parece que la historia refleja muy bien que las relaciones que mantenemos online muchas veces se rompen en persona por diversas razones.

    ¡Muchas gracias por participar en la iniciativa! Seguiré esperando historias como ésta.

    Bss!

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  3. Me alegro mucho de que os haya gustado este relato también :). Ahora voy a por el siguiente! Estoy disfrutando mucho con esta iniciativa que habéis creado.

    Un abrazo!

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  4. Me ha encantado *-*
    Voy a estar pendiente a que subas, porque me gusta lo que he visto ^^
    Besos. Te sigo.

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  5. Sí; tu relato describe una realidad social bastante fiel, lo digo sin excluir la minoría de casos bien similares en los que la situación ha funcionado. Pero la interfaz esta vez marca distancias, lo pone muy dificil, creo yo. Y además se pierde el encanto de la primera impresión, aquello que damos en llamar flechazo. Buena denuncia, invita a contar hasta diez. Un beso.
    Mari Carmen C.

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    1. Sin duda es un caso que puede llegar a ocurrir. Sin duda todo el tema de las redes sociales ha abierto un nuevo concepto de comunicación entre tod@s. También quise jugar con "el cambio", como dice el título. Incluso al final cambia de opinión.

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